El viejo árbol que quedó en los ‘90.

Está ilustración nace de mis recuerdos. En los años 90 la vida era muy distinta, y no entro en si mejor o peor, simplemente digo que la vida era otra. Jugábamos con ganas, dejábamos tartas de barro a medias para seguir después o mañana, buscábamos tesoros que nos habían dicho que estaban por aquí o por allá, creábamos clubs de espías y no soltábamos a nuestro mejor amigo, fuese de carne y hueso o de peluche, para vivir una aventura en solitario contra una pantalla. Vivíamos para eso, vivir. Y vivíamos con ganas.

Con este dibujo traté de captar esa esencia que desbordaba los parques y nos hacía creer que éramos capaces de todo, y ¿sabes la mejor parte? De verdad éramos capaces de todo.

Ilustración tradicional hecha a mano

Dibujado en papel de 300g de WINSOR & NEWTON

Acuarelas WINSOR & NEWTON y Kuretake

Gouache HOLBEIN

Lápices de colores de FABER- CASTLE polychromos

Ceras acuarelables de CARAN D’ACHE

Tintas de SAKURA PIGMA MICRON

¿Creamos algo juntas?

Anterior
Anterior

Calista, Simón y el día marrón